sábado, 27 de agosto de 2011

Iraklia, otra de la ciclades menores.









Desde las doce la mañana estoy en la segunda isla más pequeña de las cíclades menores, Iraklia.


Del tamaño de Formentera (apenas 19 km cuadrados) y 4o personas censadas en invierno y 3 niños que mantienen la escuela abierta esta isla se deja mecer por el mar y peinar por el viento, que no amaina todavía.


He llegado y, lo que viene siendo ya una costumbre, ha devenido la tradición de no hacer caso a los propietarios de los dolmatia (propietarios de hoteles y pensiones) que te vienen a recoger al ferry para ofrecer sus habitaciones para ir en buscar del bar -taberna o restaurante más cercano al puerto y allí trabar amistad con el propietario que es el que mejor te indica dónde dormir y qué hay en esa isla. Pues bien, me he enterado de que mañana hay algo parecido a una romería a una cueva que hay en el otro extremo de la isla (en plan litúrgico) y me voy a quedar a ver de qué va el tema, mañana os explico.


Por ahora entonces, un buen baño en la playa del puerto (alucinante poder tirarte desde el muelle a un agua cristalina), un paseo el pueblo y puesta de sol en el hostalito que he encontrado.


Desde un lugar en el que parece que el reloj se ha detenido literalmente, un beso y un otro "os quiero" de la Zanzara que anda por aquí, asustando a los gatos que corretéan por las calles del pueblo.





















1 comentario:

  1. Qué envidia! Nosotros ya pensando en la vuelta y tú callejeando a lo gatuno...Disfruta mucho y coge un poco de sol y mar por nosotros...

    Un abrazo grande!!!

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